 JOHN KERRY Senador por Massachussetts El costo de la guerra en Irak va más allá de 2,000 estadounidenses perdidos para siempre, miles de millones de dólares de los impuestos, y la pérdida incalculable de la influencia y del aprecio de Estados Unidos en todo el mundo se han perdido también. Alianzas estratégicas y relaciones críticas con un incontable número de países han sufrido o se han estancado innecesariamente. En ninguna parte es esto más cierto que en Latinoamérica, dónde el Presidente Bush prometió tanto, sin embargo ha dado tan poco –dejando que maleantes como Hugo Chavez y Fidel Castro distorsionen y propagandicen los intereses y las acciones de Estados Unidos, aislando a Estados Unidos de las miles de millones de personas libres, con quienes compartimos una herencia e incontables intereses mutuos. Latinoamérica es de gran importancia estratégica para Estados Unidos. Los países latinoamericanos son socios claves de comercio y aliados cruciales en la guerra contra el terrorismo; los patrones de inmigración de Latinoamérica afectan directamente la prosperidad para cada nación en la región. Espero que cuando el Presidente Bush viaje a Argentina para la Cumbre de las Américas esta semana, finalmente cumpla con su promesa de cinco años atrás, la cual ha sido postergada por tanto tiempo: una estrategia amplia para Latinoamérica. Si él no cumple, el sentimiento anti-estadounidense entre los pueblos y los gobiernos de Latinoamérica continuará creciendo, nuestros rivales continuarán ganando influencia y quitándonos las oportunidades que deberían pertenecer a Estados Unidos, y un mayor número incontable de oportunidades se quedarán en el camino. Nuestras metas en Latinoamérica son numerosas. Debemos comprometernos con promover la democracia, reducir la pobreza, fortalecer la seguridad fronteriza, asegurar justicia en la inmigración, mayor colaboración en la guerra contra el terrorismo, y la preservación del medio ambiente en el Hemisferio Occidental. Ninguna de estas metas serán cumplidas sin acuerdos de comercio justos y razonables. Desafortunadamente, el Tratado de libre Comercio para Centroamérica (CAFTA, por sus siglas en inglés) dio un significativo paso hacia atrás. Los estándares medio ambientales incluídos en éste fueron insignificantes, y esencialmente no existen estándares laborales. Por otro lado, se les dio a las corporaciones todas las protecciones que ellos pidieron, incluyendo algunas reglas que pueden no estar dentro de los mejores intereses para los ciudadanos de las regiones del CAFTA. Este doble estándar es de todos modos una victoria para los aliados de los intereses especiales del Presidente, y una pérdida para Norteamérica y Latinoamérica. ¿Cuándo insistirá esta Administración en una mejor política de comercio? Me rehúso a creer que no podemos expandir el comercio con Latinoamérica ni expandir las protecciones para nuestros trabajadores y el medioambiente. Y me rehúso a dejar de lado la creencia de que, a largo plazo, Latinoamérica estará mejor con una economía impulsada por la clase media, con niños que crezcan en un medio ambiente limpio, y con corporaciones multinacionales que tengan tanto poder como el que el pueblo quiera darles. La gente en Estados Unidos y en Latinoamérica también está ansiosa de las reformas que se necesitan en materia de inmigración. La frustración en Estados Unidos sobre la inhabilidad del gobierno federal para controlar nuestra frontera crece cada día, conforme la administración Bush tolera silenciosamente más y más muertes trágicas en el desierto, de personas que simplemente buscan una mejor vida para ellos y para sus familias. Es urgente que tomemos los pasos para atender la inmigración ilegal, a través de políticas que fortalezcan nuestra seguridad fronteriza, promuevan el desarrollo económico y la oportunidad en Latinoamérica, y creen canales legales de inmigración necesarios para nuestro continuo crecimiento económico. Es hora de que el Presidente, quien prometió trabajar de cerca con el Presidente Fox y otros presidentes en la región con respecto a la inmigración, repare las relaciones fracturadas y logre algún progreso. En un momento en que los estadounidenses están muriendo en una guerra en el Medio Oriente, es fácil olvidarse de las consecuencias de la política estadounidense en Latinoamérica, y de que su impacto nos afecta más directamente. No podemos tolerar este tipo de miopía por más tiempo. En las próximas décadas, la prosperidad de más de mil millones de personas en todo este hemisferio depende de que nosotros tengamos la visión para atender los asuntos críticos hoy. En un mundo aún más competitivo, frágil y peligroso, Norteamérica y Latinoamérica tienen un potencial único de construir una base de largo plazo de la paz, estabilidad y prosperidad para la región. El presidente debería usar los años que le quedan de gobierno para escribir un nuevo legado en Latinoamérica que prevalezca y sea digno del sello del liderazgo estadounidense y de fuertes alianzas. El Senador John Kerry es miembro del Subcomité para el Hemisferio Occidental, los Cuerpos de Paz y Asuntos de Narcóticos del Senado y representa al estado de Massachussets.
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